El Plan IA360 no va a fracasar por falta de dinero. Si fracasa —me gustaría pensar que no va a suceder— será por la misma razón que fracasó el Kit Digital: no faltaba presupuesto, faltaba criterio en cómo llegaba ese dinero a la pyme del día a día. Y eso no se soluciona con otra partida.
¿Qué es exactamente el Plan IA360?
Es el plan de inteligencia artificial que Pedro Sánchez presentó ayer, 21 de septiembre de 2026, en La Moncloa, y reparte la inversión en varios frentes muy distintos entre sí:
- Una gigafactoría de IA: 5.000 millones de inversión público-privada (719 millones públicos), con el objetivo de tener 100.000 aceleradores de IA operativos en 2028-2029.
- Un bono de IA para empresas: 600 millones para que 25.000 pymes y autónomos incorporen IA, con el objetivo de multiplicar x5 la inversión privada.
- Un escudo de ciberseguridad: 300 millones para compra pública de tecnología de defensa.
- Red NEURONA: una red de demostración con el objetivo de llegar a 5.000 empresas en las 10 comunidades autónomas para 2027, camino de un 55% de adopción empresarial de IA en 2030.
Ahora mismo, según datos de 2025, solo el 21,1% de las empresas españolas de más de 10 empleados usa IA, aunque el 44,2% de la población activa ya usa IA generativa por su cuenta — la brecha entre lo que la gente ya hace y lo que la empresa como organización sabe aprovechar. Ese hueco es exactamente el que el plan dice querer cerrar. Hasta aquí es buena idea.
¿Por qué lo comparo con el Kit Digital?
Porque la estructura es la misma: dinero público, repartido a través de un bono, para que la pyme «incorpore tecnología» con ayuda de terceros. Y el Kit Digital ya nos enseñó, con cifras, qué pasa cuando esa estructura no viene acompañada de criterio (y con la invasión de las compañías gigantes vendiendo web como churros, todo hay que decirlo)
El Kit Digital repartió 3.400 millones de euros entre 850.000 pymes y autónomos. Y aun así, según datos de enero de 2025, más de 500 millones se devolvieron sin ejecutar — una de cada tres ayudas concedidas en los dos primeros años, por burocracia, plazos de seis meses que se quedaban cortos, y pymes pequeñas sin el conocimiento ni los recursos para navegar el proceso. En diciembre de 2025, Hacienda anunció que va a investigar a las empresas beneficiarias por posible fraude hasta 2030 — agentes digitalizadores sin cualificar que desaparecían tras cobrar, presión para vender servicios que la empresa no necesitaba, y secuestros de web, estos los he visto con mis propios ojos en clientes.
| Kit Digital | Bono IA (Plan IA360) | |
|---|---|---|
| Presupuesto | 3.400 M€ | 600 M€ |
| Beneficiarios objetivo | 850.000 pymes y autónomos | 25.000 empresas |
| Qué excluye | Nada — cualquier «solución digital» homologada | Meras suscripciones a herramientas de IA |
| Lo que aún no se sabe | — | Si se aplica a través de agentes/proveedores registrados, como el Kit Digital |
Hay una diferencia real, y hay que decirla: el Bono IA excluye explícitamente «la mera suscripción a licencias de herramientas de IA» y exige formación de la plantilla y proyectos con valor añadido. Alguien, en algún despacho, leyó el informe del Kit Digital. Pero el mecanismo de acceso — si va a haber otra vez un ecosistema de «agentes» cobrando por implementar — todavía no está definido. Y ahí es exactamente donde el Kit Digital se rompió.
¿Cuál es el problema real, más allá del dinero?
El problema no es la IA. Es el criterio. Y esto lo digo desde donde lo veo: auditando comunicación y estrategia de pymes, e implementando transformación digital en empresas desde hace muuucho tiempo.
Un diseño hecho con IA sin dirección se parece a otro diseño hecho con IA sin dirección. Una estrategia de contenidos generada sin criterio propio suena igual en una empresa que en la de al lado. No porque la herramienta sea mala — todo lo contrario. Porque la herramienta ejecuta lo que le pides, y si lo que le pides es genérico, lo que devuelve también lo es. Ahí es donde veo desplazarse trabajo creativo y humano: no porque la IA razone mejor que una persona, sino porque sale más barato sustituir a alguien con criterio por una herramienta sin él — y la empresa que hace ese cambio tarda meses en notar la diferencia. Cuando la nota, ya ha perdido voz propia.
¿Qué hay que tener antes de automatizar con IA?
Esto es lo que me encuentro cuando audito la digitalización de una pyme, con más frecuencia de la que me gustaría:
- – No hay CRM, o hay uno que nadie actualiza desde hace un año.
- – Los datos de cliente viven repartidos entre un Excel, el correo y la memoria de alguien que un día se puede ir.
- – No hay una política mínima de ciberseguridad — contraseñas compartidas, copias de seguridad que no existen.
- – No hay un criterio de marca definido antes de escalar contenido, así que escalar con IA multiplica el ruido, no el mensaje.
Meter IA encima de eso es construir la casa por el tejado. Y el propio Plan IA360 lo sabe, aunque no lo diga con estas palabras: los 300 millones del escudo de ciberseguridad son, en el fondo, una admisión de que el hueco ya existe. No se blinda lo que no hace falta blindar.
Entonces, ¿va a ayudar el Plan IA360 o va a ser contraproducente?
Aún no lo sabemos. Yo creo que las dos cosas, y va a depender de qué pyme te toque. Para la empresa que ya tiene los cimientos —datos ordenados, un CRM que usa, un criterio de marca claro— este plan sí puede acelerar algo que ya iba a pasar de todas formas. Para la empresa que no los tiene, que es la mayoría de las que yo veo, un bono de IA sin acompañamiento real no construye cimientos: construye otra capa de automatización mal hecha encima de una base que ya cojeaba. Eso no es transformación digital. Es maquillaje con presupuesto público.
El Kit Digital no falló por sus intenciones. Falló en la distancia entre lo que se anunció en Moncloa y lo que le llegó, tal cual, a la pyme de tu barrio. Esa distancia es exactamente donde va a decidirse si el Plan IA360 fue una gigafactoría de futuro o un Kit Digital con otro nombre. Y esa, creo, es la pregunta que nadie le está haciendo todavía a este plan.